<<< Laberinto de Césped <---> Laberinto artificial >>>
De a poco la oscuridad se fue disolviendo, aunque al revés de lo normal, del horizonte hacia mi. Ver un horizonte no era una buena señal, significa que estoy bastante lejos de la próxima división, me intranquiliza saberlo pero mas me preocupa haberme separado tan repentinamente de mis dos nuevos amigos. Lo primero en lo que pensé fue en el letrero que se encontraba junto a la división que elegimos, el que nos recomendaba estar unidos pero advirtiéndonos que deberíamos entender lo que eso significa. Yo al menos creo entenderlo.
Al empezar a caminar la oscuridad terminaba de invadirme y pude ir de a poco reconociendo mi entorno: el camino se había vuelto extremadamente estrecho. Lo mas notorio es que había desaparecido el verde jardinesco: ahora mis paredes eran espejos. Los de mi izquierda cada dos metros me mostraban diferente. Algunas veces era alto, otras bajo, otras gordo, otras flaco... Pero mi mayor sorpresa, acompañada de desesperación, se produjo al girar mi cabeza hacia la derecha. Los espejos mostraban el camino, pero yo no existía. Se me ocurrió pensar que solo eran vidrios, pero esa idea desapareció al instante al ver el reflejo de los otros espejos con mi imagen. Comencé a correr de angustia pero fue inútil, ni el espejo cambia ni yo aparezco.
Tras caminar con la cabeza gacha varios metros una brillante luz verde empieza a apoderarse de mi espacio vital. Levanto la vista y veo al fondo un pequeño punto acercándose lentamente. Finalmente llegó a mi y su encandilante luz pareció haberse metido en mi cuerpo, el color aun estaba ahí y no me permitía ver lo que se encontraba frente a mis ojos. Susurrante y suave escucho una voz femenina que me saluda.
-¿Quien sos? - pregunto -
-Me mandaron a buscarte -susurra-
-¿Donde estas? Esta luz no me deja ver nada.
-No quiero que me veas, a algunas luciérnagas no nos gusta que nos vean de cerca.
-¿Luciérnaga? ¿Estoy hablando con un insecto?
-Es una forma de decirlo, si.
-¿Quien te mando a buscarme?
-No lo se, parte del sentido de mi vida es seguir indicaciones de una voz ausente.
Comenzamos a avanzar, hablamos durante horas, por momentos sonaba música de fondo. Llegado un momento me dice que es hora de empezar a ver, que no podía seguir caminando encandilado y me ofrece ponerse a mi derecha, junto al espejo en el que no me veo, donde yo horas atrás jure no volver a mirar para no perder la cordura. Acepte y volví al entorno espejado, ahora el espacio era mucho mas amplio, me permitía caminar para los costados.
-¿Te diste cuenta del detalle? -me dice-
-Si, puedo caminar mas, me siento mucho mas cómodo...
-No, ese no, mira a tu izquierda, pero muy atentamente...
-Espera, no debería verte reflejada en el espejo?
-Bien, sos bastante rápido (con ayuda, pero al fin)
-No entiendo nada...
-Estas empezando a entender, de a poco pero estas empezando. Los espejos izquierdos de este laberinto son el reflejo de las reacciones de tu corazón, tienen el poder de desconectarlo de tu cerebro y darle autonomía. No me ves porque crees que no soy real, no te diste cuenta todavía, pero no confiás en que existo de verdad. Crees que soy producto de tu imaginación.
-Que irónico, mi corazón no te ve pero yo si, justo ahora que empezaba a sentir una conexión que me atraía...
-Tu corazón me ve, pero me oculta. Tu corazón es ahora una parte autónoma de tu cuerpo, y yo estoy acá para enseñarte a manejarlo.
Todavía confuso anduvimos un largo tiempo sin cruzar una palabra. Durante ese tramo pude notar varias cosas en el camino y comencé a pensar en mis amigos y en los otros personajes con los que me había cruzado. Ahora la luciérnaga volaba detrás mio, porque yo había perdido el miedo a mirar hacia la derecha. Algo extraño sucedía en ese espejo, empecé a ver cosas que no pasaban en mi espacio real. En un momento aparecieron dos de los personajes que no habían entrado conmigo. El primero fue la Momia, el personaje de la R tachada, caminaba con la cabeza gacha y no respondió a mis llamados. Luego fue el enrulado, quien sonriente me miraba, una luz roja lo acompañaba. No hice el intento de hablarle, pero el sí y yo no le respondí, no entiendo por que pero no me salio ninguna palabra.
En ese momento no tuve otra que preguntarle a la luciérnaga:
-No puedo dejar de preguntarme por qué no me veo en ese espejo, y a vos tampoco te veo, por qué veo de fondo el espejo de la izquierda y por qué veo a gente que no se encuentra en el espacio real.
-Primero deberías preguntarte si este es tu espacio Real...
-Gracias, ahora si que estoy mentalmente complicado
-(se tienta de risa sin poder hablar)
-A mi no me causa gracia...
-Es divertido, ya vas a reírte vos también, vas a ver.
-¿Me vas a contar para que viniste a buscarme?
-No vine exactamente a buscarte a vos, aquella voz me dijo que tenia que llevarle al primer hombre que viera mi color verdadero.
-¿Como?
-Eso me dijo, y puedo asegurarte que ya me cruce con varios y ninguno me vio como soy, verde y luminosa.
-¿Pero no te dijo para que me quería?
-No, no me dijo nada.
- Estoy... (me interrumpo a mi mismo con un silencio de sorpresa)
En el espejo de la derecha, veo, caminando justo al lado mio a mis dos amigos, y ninguno de los dos parecía saber que tenia a dos personas al lado suyo.
-Ok, basta, ahora si, decime ya que pasa con este espejo porque juro que lo rompo. -digo ya en un tono medio desquiciado-
- (vuelve a reírse y empieza a hablar) ¿Todavía no lo adivinas? Ese espejo es el reflejo de tu alma, todo lo que ves en el sucede en una dimensión invisible a la vida humana, todo lo que ocurre ahí no esta manejado por ningún Dios, no necesita control, porque es el verdadero mundo real, el lugar donde todos estamos con quienes realmente estamos.
Una lágrima empieza a caer lentamente de mi ojo izquierdo, otra lágrima va a buscarla para consolarla dirigida desde mi ojo derecho. No quería entender la metafísica, me daba igual lo ilógico y estúpido que parecía lo que la luciérnaga me dijo, había logrado darme cuenta que mis amigos estaban conmigo.
-Bueno, hemos llegado a un punto clave, deja de mirar a la derecha y endereza tu cabeza. (me señala al frente)
Me encuentro con un espejo de frente, una puerta a la izquierda y otra a la derecha. Sin entrar, abro la puerta de la izquierda y solo veo una luz blanca. Luego abro la de la derecha y otra luz blanca. La luciérnaga empieza alejarse hacia atrás, y me dice que volverá. No tan vertiginosamente, mas bien lentamente, la dos puertas empiezan a acercarse a mi hasta encerrarme. Cuando la luz blanca comenzó a desvanecerse para permitirme ver a mi alrededor me encuentro en un cuarto de 2x2 metros, cuyas cuatro paredes, el suelo y el techo conforman mis 6 posibilidades de continuidad: seis puertas.
Continuara...
Al empezar a caminar la oscuridad terminaba de invadirme y pude ir de a poco reconociendo mi entorno: el camino se había vuelto extremadamente estrecho. Lo mas notorio es que había desaparecido el verde jardinesco: ahora mis paredes eran espejos. Los de mi izquierda cada dos metros me mostraban diferente. Algunas veces era alto, otras bajo, otras gordo, otras flaco... Pero mi mayor sorpresa, acompañada de desesperación, se produjo al girar mi cabeza hacia la derecha. Los espejos mostraban el camino, pero yo no existía. Se me ocurrió pensar que solo eran vidrios, pero esa idea desapareció al instante al ver el reflejo de los otros espejos con mi imagen. Comencé a correr de angustia pero fue inútil, ni el espejo cambia ni yo aparezco.
Tras caminar con la cabeza gacha varios metros una brillante luz verde empieza a apoderarse de mi espacio vital. Levanto la vista y veo al fondo un pequeño punto acercándose lentamente. Finalmente llegó a mi y su encandilante luz pareció haberse metido en mi cuerpo, el color aun estaba ahí y no me permitía ver lo que se encontraba frente a mis ojos. Susurrante y suave escucho una voz femenina que me saluda.
-¿Quien sos? - pregunto -
-Me mandaron a buscarte -susurra-
-¿Donde estas? Esta luz no me deja ver nada.
-No quiero que me veas, a algunas luciérnagas no nos gusta que nos vean de cerca.
-¿Luciérnaga? ¿Estoy hablando con un insecto?
-Es una forma de decirlo, si.
-¿Quien te mando a buscarme?
-No lo se, parte del sentido de mi vida es seguir indicaciones de una voz ausente.
Comenzamos a avanzar, hablamos durante horas, por momentos sonaba música de fondo. Llegado un momento me dice que es hora de empezar a ver, que no podía seguir caminando encandilado y me ofrece ponerse a mi derecha, junto al espejo en el que no me veo, donde yo horas atrás jure no volver a mirar para no perder la cordura. Acepte y volví al entorno espejado, ahora el espacio era mucho mas amplio, me permitía caminar para los costados.
-¿Te diste cuenta del detalle? -me dice-
-Si, puedo caminar mas, me siento mucho mas cómodo...
-No, ese no, mira a tu izquierda, pero muy atentamente...
-Espera, no debería verte reflejada en el espejo?
-Bien, sos bastante rápido (con ayuda, pero al fin)
-No entiendo nada...
-Estas empezando a entender, de a poco pero estas empezando. Los espejos izquierdos de este laberinto son el reflejo de las reacciones de tu corazón, tienen el poder de desconectarlo de tu cerebro y darle autonomía. No me ves porque crees que no soy real, no te diste cuenta todavía, pero no confiás en que existo de verdad. Crees que soy producto de tu imaginación.
-Que irónico, mi corazón no te ve pero yo si, justo ahora que empezaba a sentir una conexión que me atraía...
-Tu corazón me ve, pero me oculta. Tu corazón es ahora una parte autónoma de tu cuerpo, y yo estoy acá para enseñarte a manejarlo.
Todavía confuso anduvimos un largo tiempo sin cruzar una palabra. Durante ese tramo pude notar varias cosas en el camino y comencé a pensar en mis amigos y en los otros personajes con los que me había cruzado. Ahora la luciérnaga volaba detrás mio, porque yo había perdido el miedo a mirar hacia la derecha. Algo extraño sucedía en ese espejo, empecé a ver cosas que no pasaban en mi espacio real. En un momento aparecieron dos de los personajes que no habían entrado conmigo. El primero fue la Momia, el personaje de la R tachada, caminaba con la cabeza gacha y no respondió a mis llamados. Luego fue el enrulado, quien sonriente me miraba, una luz roja lo acompañaba. No hice el intento de hablarle, pero el sí y yo no le respondí, no entiendo por que pero no me salio ninguna palabra.
En ese momento no tuve otra que preguntarle a la luciérnaga:
-No puedo dejar de preguntarme por qué no me veo en ese espejo, y a vos tampoco te veo, por qué veo de fondo el espejo de la izquierda y por qué veo a gente que no se encuentra en el espacio real.
-Primero deberías preguntarte si este es tu espacio Real...
-Gracias, ahora si que estoy mentalmente complicado
-(se tienta de risa sin poder hablar)
-A mi no me causa gracia...
-Es divertido, ya vas a reírte vos también, vas a ver.
-¿Me vas a contar para que viniste a buscarme?
-No vine exactamente a buscarte a vos, aquella voz me dijo que tenia que llevarle al primer hombre que viera mi color verdadero.
-¿Como?
-Eso me dijo, y puedo asegurarte que ya me cruce con varios y ninguno me vio como soy, verde y luminosa.
-¿Pero no te dijo para que me quería?
-No, no me dijo nada.
- Estoy... (me interrumpo a mi mismo con un silencio de sorpresa)
En el espejo de la derecha, veo, caminando justo al lado mio a mis dos amigos, y ninguno de los dos parecía saber que tenia a dos personas al lado suyo.
-Ok, basta, ahora si, decime ya que pasa con este espejo porque juro que lo rompo. -digo ya en un tono medio desquiciado-
- (vuelve a reírse y empieza a hablar) ¿Todavía no lo adivinas? Ese espejo es el reflejo de tu alma, todo lo que ves en el sucede en una dimensión invisible a la vida humana, todo lo que ocurre ahí no esta manejado por ningún Dios, no necesita control, porque es el verdadero mundo real, el lugar donde todos estamos con quienes realmente estamos.
Una lágrima empieza a caer lentamente de mi ojo izquierdo, otra lágrima va a buscarla para consolarla dirigida desde mi ojo derecho. No quería entender la metafísica, me daba igual lo ilógico y estúpido que parecía lo que la luciérnaga me dijo, había logrado darme cuenta que mis amigos estaban conmigo.
-Bueno, hemos llegado a un punto clave, deja de mirar a la derecha y endereza tu cabeza. (me señala al frente)
Me encuentro con un espejo de frente, una puerta a la izquierda y otra a la derecha. Sin entrar, abro la puerta de la izquierda y solo veo una luz blanca. Luego abro la de la derecha y otra luz blanca. La luciérnaga empieza alejarse hacia atrás, y me dice que volverá. No tan vertiginosamente, mas bien lentamente, la dos puertas empiezan a acercarse a mi hasta encerrarme. Cuando la luz blanca comenzó a desvanecerse para permitirme ver a mi alrededor me encuentro en un cuarto de 2x2 metros, cuyas cuatro paredes, el suelo y el techo conforman mis 6 posibilidades de continuidad: seis puertas.
Continuara...
Qué bueno que este no estaba escrito en verde.
ResponderEliminarEspero el próximo. n_n