Una leyenda que no existe pero esta siendo escrita, cuenta como una joven mujer de alrededor de unos 14 años de edad supo convertirse en Reina de algo sin siquiera saberlo ni quererlo, ni ella ni su pueblo. Tuvieron que transcurrir cerca de 3 años para que su corona empezara a notarse. Su pueblo se vio confundido y abandonado durante ese mas que largo periodo de soledad anárquica, aunque sus habitantes aseguran que valió la pena tanto sufrimiento, si el objetivo eran estas tierras llenas de color y paisaje.
Sin saberlo, la doncella había impregnado en toda una comunidad su aroma. No hicieron falta súbditos, esclavos ni trabajo de fuerza para construir esta increíble arquitectura.
En aquella noche lluviosa la Reina cruzó ese puente acompañada de un aspirante a Rey, con aptitudes pero sin chapa, a toda prisa para cubrirse de los besos húmedos que el cielo le regalaba. Una vez finalizado el tramo basto una mirada para entender el presente y recordar el pasado. El pueblo la trajo a su memoria como a aquella estrella fugaz que 3 años antes vio durante apenas un instante, el suficiente para grabarse en la retina del ojo de la memoria selectiva.
Dancing Queen, ha traído al pueblo la melodía eterna de la belleza y ha logrado que éste pueda enamorarse de su irradiación y olvidarse de aquellas preciosas estatuas en movimiento. Lo ha invitado a bailar su pieza sin intención de atraerle, solo le ha mostrado el camino a ese paraíso buscado.
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