...fueron una eternidad! Todo empezó el viernes al mediodía. Estaba entretenido mirando mi ¿abultada? estadística en Google Analytics, cuando de golpe escucho "tac" en el interior de mi PC. Quienes cyberneticamente hablando nacieron ayer no tendrán ni idea de lo que estoy hablando, pero los mas veteranitos sabrán que fue lo que pasó. De todas formas no voy a dejar a nadie afuera: esa es la honomatopeya del sonido que hace el viejo módem fax de 56k al desconectarse, es decir, mi conexión a Internet se perdió.
Hasta ahí, todo normal. Si, tristemente normal pero que se le va a hacer. Lo raro fue al levantar el tubo. No hay tono. Nada, me quede sin linea. Tampoco es nada del otro mundo, es algo de este mundo... de Telefónica. ¿Como se puede ser una empresa tan grande y a la vez ser tan inútil cuando tienen que solucionarle un problema a un cliente?
En fin... TODO el fin de semana sin Internet... Es increíble lo que hace la costumbre de la modernidad... literalmente me sentí en el desierto, apartado del mundo... Estoy exagerando, ahorrense esos comentarios pero lo cierto es que inevitablemente estaba ahí esa sensación de que me faltaba algo, no puedo explicarlo. Sobre todo teniendo en cuenta que Internet ya no es para mi lo que era antes, ahora solo paso un par de horas frente a la PC cuando antes sentaba el traste cada segundo que me era posible...
No sabía que hacer, quería escribir para el blog pero otro viejo amigo se apodero de mi Televisión y Playstation 3, como hago para evadirlos? De todas formas, logre escaparme por un rato para terminar con "El interior del Laberinto", la reciente adaptación fantástica de una etapa de mi vida.
He aquí lo cómico. La tele grande y la consola ultima generación fueron aplastantemente vencidas por un viejo y adictivo juego que hace años me atrapaba por horas: Carmen Sandiego. Atrape 40 veces al mismo secuaz de la C.A.C.O (Led "Red" Bulk) en 10 ciudades diferentes y aun así no podía largarlo. Le pedía pistas hasta a un loro que veía en el Aeropuerto de Colombo y 4 horas después me lo encontraba en el Palacio de Katmandú. Me daban ganas de comerle la boca a la Azafata cuando me decía que el tipo se había ido en un avión con una bandera llena de estrellas... aunque inmediatamente de golpearla por no reconocer la bandera de Estados Unidos.
Pero nada le gana a Internet. Ayer volvió, y yo me quede en Primer Detective. Que Carmen siga robando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario