Acabo de lanzar la caña.
No, no voy a pescar.
Tire un ansuelo a la reversa.
Sin carnada, lo que cuelga del ril es un ancla.
Claro, como no me va a pesar, pero la fuerza me sobro, no se de donde salio, pero me invadio.
El ancla ya se clavo.
Barco a la deriva.
Ahora empiezo a tirar, todos los dias un poco.
Al fin, mi cuerpo se decidio a correr detras.
Llevo un contrato para firmar.
Sin mas clausula de recision que la muerte interior.
Tierra a la vista.
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