domingo, 23 de diciembre de 2007

Principes del infortunio: Nairy y la muerte

Estás leyendo el capítulo numero 1 de esta historia.



En un pueblo muy, muy aislado, seco pero no abandonado, vive una joven llamada Nairy oculta dentro de una opaca mujer de unos 23 años de edad. Bueno, además de ella viven otras 900 personas que hasta el día de hoy no sabían de su existencia. O al menos no sabían que sabían.


En un diciembre de hace 15 años...

- Mama, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Hija estoy muy ocupada ahora, mas tarde por favor.

Con rostro descontento la niña se dirige a su padre y le hace la misma pregunta con idéntica respuesta. Minutos mas tarde el teléfono suena y con un apuro desesperante ambos mayores se dirigen a atender la llamada. Ese mar de lágrimas proveniente de los ojos de su madre fue lo ultimo que vio de ella y ese grito desesperado el ultimo que escucho del hombre. Ambos se fueron sin perder tiempo hacia el coche, aceleraron al máximo y con Nairy quedo su abuela, quien consoló su llanto hasta poder explicarle a una niña de 8 años, de la mejor forma posible, que su hermano mayor había sido asesinado por secuestradores.

La abuela era una mujer de carácter fuerte y creencias estrictas, enemiga de las mentiras y las capas que ocultan verdades. Siempre considero que la mejor forma de educa a su nieta era mostrándole tanto lo hermoso como lo terrible de la vida, sea cual sea le edad que tenga. Inesperadamente Nairy reacciono a la perfección, entendiendo lo sucedido y aceptándolo.

Mientras la joven miraba televisión, la anciana atendía el teléfono nuevamente. Su rostro, que quería ser piedra, se derrumbo al punto de no poder ocultarle a su nieta algo mas fuerte que sus creencias. Sus padres habían fallecido en un accidente al ir en busca de los asesinos de su hijo.

Solas, la anciana y la niña. Soledad era el nombre del futuro de Nairy, futuro que la enfermedad de su abuela amenazaba con transformarse en presente en cualquier momento. Momento que trágicamente, sucedió la noche siguiente.

1 mes después...

Luego de una rápida, muy eficaz pero aun mas desalmada maniobra de su tío abogado, Nairy fue llevada a un internado apenas 2 días después de las 48 horas que marcaron el fin de su infancia. Era un edificio antiguo en las afueras de la capital, integrado por niños de todas las razas que habían o perdido sus padres, o sus padres a ellos. Sin relacionarse con ningún par, la niña no emitió un solo sonido. Luego de muchos intentos, los encargados decidieron cambiarla de su habitación multipoblada de niñas a una con dos compañeras. Una morena y una rubia de ojos azules.

-Hola, soy Pir, como te llamas? - se presenta la morena y no recibe respuesta
-Yo soy Sveny, soy sueca. Nos vas a decir tu nombre? - intenta la rubiecita
-
Luego de sus intentos decidieron dejarla en paz y se fueron de la habitación a hacer sus cosas. Nairy se acostó, y en el mismo instante en que una lágrima comenzó a asomar, observo que el reloj de pared estaba parado. Miro afuera y la sorpresa fue mayor. Lluvia, pero quieta. Gotas en el aire. El tiempo se había congelado. Al darse vuelta la llamativa luz debajo de su almohada sedujo su curiosidad y la atrajo. Al levantarla, un agujero luminoso, una entrada. Quiso poner su mano pero no traspasaba. Escucho pasos acercándose a la habitación, las voces de las niñas que volvían. Coloco la almohada en su lugar y se acostó. Apoyo la cabeza, en primer lugar fingiendo estar dormida pero pocos minutos mas tarde cayendo en su propia mentira.

Al abrir los ojos, ocurrió. Ya no estaba en la habitación. Un desierto nevado y un muchacho unos 5 años mayor que ella acercándose. En el instante en que quiere abrir la boca para preguntarle donde se encontraba, recibe un golpe en la nuca y aparece nuevamente acostada en la cama del cuarto, en plena oscuridad y con sus dos compañeras durmiendo.

1 comentario:

  1. Muy buena historia...ahora me quede intrigada de como sigue...=(..besos

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