
Dicen que toma mucho. Es su problema. Ariel Ortega es el whisky sin hielo del fútbol.
En estos tiempos, un amor que otros transformarían en subterráneo salio a la luz de mi ser. Mientras las política, la delincuencia, la ignorancia y la basura impregnada en el mundo se apodera del club que amo, el ídolo eterno resurge de su pasado para devolverle a River su alma por un rato, para que todos sepan que una semilla esta viva en este campo destruido por la tormenta.
¡Gracias Burrito! Hasta los jugadores de Voka hacen una reverencia hacia tu fútbol. Ah no, era un caño... perdón Gabi Peletta...
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