En las peores situaciones en las que la vida nos puede colocar, es el corazón el que se pone la cinta de capitán. Así como en la vida, también en el fútbol.
Soy hincha de un equipo acostumbradísimo a dar vueltas olímpicas, de tal manera que 4 años de sequía se vivieron como una eternidad en un infierno desconocido. Los golpes al alma que recibimos en los últimos años no tienen precedentes, parecía un mundo dirigido por un nuevo Dios fanático de la contra. Cuando parece que ya se toco fondo, llegan palas que siguen cavando.
La frase con la que empecé este post es la descripción de como hizo River para ganar este increíble campeonato en el que ninguno de sus 19 rivales hizo más méritos. ¿Pero a que me refiero con corazón? No estoy hablando de garra, de "huevos" ni de hombría futbolística. Si sos escéptico, no me sigas leyendo, no tendría ningún sentido y lamentablemente no podrías entenderme.
¿Como puede resucitar un club que en los últimos 7 años había sido destruido por la ignorancia de una dirigencia impuesta por el lado oscuro incapaz de llevar adelante un jardín de infantes, desarmando toda posibilidad de equipo campeón por la delincuencia de una mafia oculta detrás de una pasión que no existe y por el agraciado presente de la otra vereda? No soy budista, pero si la resurrección existe es porque hay algo que no tiene forma de morir: el alma.
Ese ente desconocido en la vida es lo que da identidad, lo que hace que las cosas sean como tienen que ser. Guardado dentro de una desgracia personal, casi con el Termidor en la mano, Ariel "El Burrito" Ortega, solo, solísimo y solo se colgó al hombro toda la identidad del club más grande de Argentina. Si, solo, porque el le mostró a los bienintencionados y muy dotados pero insuficientes Buonanotte, Abelairas, Ahumada, Carrizo, etc. lo que significa la camiseta más pasional que van a vestir en sus vidas.
Hoy, River Plate y Ariel Ortega (que no es una persona, es River en toda su dimensión) se consagraron campeón del fútbol argentino. Hoy el "Burrito" devolvió al club de su alma a su posición natural.
Más Blogs que hablen de River Plate, Ariel Ortega o Fútbol argentino en Blogalaxia.
Soy hincha de un equipo acostumbradísimo a dar vueltas olímpicas, de tal manera que 4 años de sequía se vivieron como una eternidad en un infierno desconocido. Los golpes al alma que recibimos en los últimos años no tienen precedentes, parecía un mundo dirigido por un nuevo Dios fanático de la contra. Cuando parece que ya se toco fondo, llegan palas que siguen cavando.
La frase con la que empecé este post es la descripción de como hizo River para ganar este increíble campeonato en el que ninguno de sus 19 rivales hizo más méritos. ¿Pero a que me refiero con corazón? No estoy hablando de garra, de "huevos" ni de hombría futbolística. Si sos escéptico, no me sigas leyendo, no tendría ningún sentido y lamentablemente no podrías entenderme.
¿Como puede resucitar un club que en los últimos 7 años había sido destruido por la ignorancia de una dirigencia impuesta por el lado oscuro incapaz de llevar adelante un jardín de infantes, desarmando toda posibilidad de equipo campeón por la delincuencia de una mafia oculta detrás de una pasión que no existe y por el agraciado presente de la otra vereda? No soy budista, pero si la resurrección existe es porque hay algo que no tiene forma de morir: el alma.
Ese ente desconocido en la vida es lo que da identidad, lo que hace que las cosas sean como tienen que ser. Guardado dentro de una desgracia personal, casi con el Termidor en la mano, Ariel "El Burrito" Ortega, solo, solísimo y solo se colgó al hombro toda la identidad del club más grande de Argentina. Si, solo, porque el le mostró a los bienintencionados y muy dotados pero insuficientes Buonanotte, Abelairas, Ahumada, Carrizo, etc. lo que significa la camiseta más pasional que van a vestir en sus vidas.
Hoy, River Plate y Ariel Ortega (que no es una persona, es River en toda su dimensión) se consagraron campeón del fútbol argentino. Hoy el "Burrito" devolvió al club de su alma a su posición natural.
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Oportunismo. Todos nos distrajimos, miramos para otro lado, dimos por sentadas ciertas cosas, y nos durmió sólo eso, y nada mas.
ResponderEliminarNo queda otra q felicitarlos Nyko!
ResponderEliminarNobleza obliga...
Además las alegrías de los amigos se viven como propias... :P
Un beso enorme!
Cuidate mucho!
(Me gustó mucho tu comentario... No hace falta q lo diga... o si?)
Dr.: Estuve un par de dias tratando de entender ese comentario pero me fue imposible :(
ResponderEliminarFlop: Gracias por las felicitaciones!! Ojala pronto pueda devolverlas!!
Imperdible:
ResponderEliminarcholososlomenos.blogspot.com/