Madagascar, Actualidad. Un hombre de voz muy gruesa recibe una llamada telefónica que estaba esperando.
- ¿Y bien?
- La situación parece estar controlada. Ni bien acabemos con Leian, solo nos quedara uno.
- El problema es que no tenemos ni idea de donde esta.
- Terminaremos averiguándolo, no nos queda mucho tiempo.
- El tiempo que les quede lo decido yo. Y podría ser mucho menos del que piensas. Es muy importante que se sientan seguros, que no se sientan amenazados.
- Pronto le daré novedades, tranquilo.
- La tranquilidad es algo que vendí el día que decidí involucrarme en este asunto, asi que no me pidas cosas que no existen. Haz tu trabajo y no arruines las cosas.
La persona que realizo la llamada era el joven que secuestró a Leian. Si bien sabia que no debería asustarlo, no pudo encontrar otra forma de hacerse con el muchacho, entonces intentando remediarlo se dirigió hacia el cuarto en el que lo encerró y abrió la puerta.
- Leian, puedes irte.
Este tenia los ojos semi abiertos a causa de haber perdido la costumbre a la luz, y en lugar de preguntar, lo que atino a hacer fue salir corriendo. Mientras salía, una voz pronuncio su nombre y le impidió seguir con intenciones de huir. Tal cosa solo podía pasar por un motivo: Leian conocía la voz que acababa de escuchar. Se dio vuelta, y su expresión dibujó más recuerdos de su huida del terremoto.
Apenas haberle entregado la nota, la Directora recibió un balazo en medio de la sien que le quito la vida al instante. No supo de donde vino, y tiempo de mirar no tuvo porque el resto de las personas que lo acompañaban en la huida se lo llevaron de la escena.
-Vámonos Leian, salgamos de aquí.
El hombre que cargaba el libro que contenía su historia lo tomo con la misma fuerza con la que lo había sujetado la directora al salir del orfanato y huyeron a toda velocidad.
Leian
-¡¿Por que la mataron?! ¡¿Por que?!
Hombre
- Leian tu eres el importante aquí, no hagas preguntas y escapemos.
Leian
-¿De que estamos escapando? El terremoto ya termino!
Hombre
-No hay tiempo niño por favor corre!
Esa misma persona que lo ayudo a escapar después del asesinato de la Directora es la que tenía en frente. Un hombre de unos 60 años, de cara triste, fue a abrazarlo pero el impulso del joven fue empujarlo en el intento.
Leian
- ¿Que es todo esto? Me abandonaron, me dejaron tirado en medio de una selva aquel día, decías que yo era importante y me abandonaron! ¿Quienes son? ¿Que quieren de mi?
Hombre
- Jamás lo entenderías hijo, pero no somos tus enemigos.
Leian
- ¿Crees que soy idiota? ¿Que viví todos estos años obviando todo? Sé mucho mas de lo que crees, se quien soy, o quien ustedes intentan que sea.
Hombre
- Nada de lo que puedas haber averiguado tiene la magnitud de esta situación Leian.
Leian
- ¿Vas a responderme ahora? ¿Por qué la mataron? ¿Por qué la mataste?
En el mismo momento en el que la directora estaba dándole el papel, Leian recordó haber visto que la Directora hacía un movimiento repetitivo con la otra mano.
Hombre
- Ella iba a matarte. Era una fanática de la historia, creía en cosas muy raras y no podíamos permitírselo.
Leian
- Vas a hacerme creer eso, por eso me secuestraron, no se quienes son los raros.
Cuando se quedo solo, Leian fue corriendo a buscar el cuerpo de la mujer y lo encontró. Al moverlo, entre llantos y desesperación, encontró en el bolsillo del lado de la mano que había recordado, el libro que contenía su historia.
Mientras tanto, en su departamento, Nairy se encontraba mirando los canales de noticias, esperando ver mas noticias sobre el terremoto de Japón del que Leian había escapado, pero se encontró con otra aun mas aterradora.
- Estamos en directo desde el Océano Pacífico. Si les digo en donde me encuentro no me lo van a creer.
(la reportera lloraba cada vez con mas pavor mientras daba la noticia)
Disculpen que me cueste hablar, es que estamos ante la situación mas horrorosa que la humanidad ha vivido en toda su historia. Todavía no puedo creer estar dando esta noticia. Nadie, pero absolutamente nadie, todavía puede creerlo.
Después del terror, Nairy cambio de canal porque le parecía que todo tenia que ser una broma, que la noticia que estaba viendo tenia que ser algún tipo de broma, algo que igual parecía difícil proviniendo de la CNN. Su siguiente emisora era la BBC y al ver que la noticia era la misma, Nairy callo arrodillada ante lo increíble de esa noticia.
Empezó a escuchar gritos de terror. Salio del departamento y se encontró con una ciudad hundida en la desesperación, policías intentando a un pueblo que no podía controlar la noticia que el mundo acababa de recibir:
Las islas de Japón, Australia y Nueva Zelanda habían desaparecido de la faz de la tierra.
Encontrar la ruta, autodescubrirse. No importa que tan cerca o que tan lejos estés. Si sabés a donde vas, nada mas importa.
martes, 10 de junio de 2008
Príncipes del Infortunio: Desapariciones
Estás leyendo el capítulo numero 10 de esta historia.
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jojojo listo!
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