lunes, 2 de junio de 2008

Príncipes del Infortunio: La estrategia del mal

Estás leyendo el capítulo numero 9 de esta historia.

Encerrado en plena oscuridad, Leian de a poco comenzaba a aspirar la tranquilidad que se había escapado de su aliento en las ultimas 15 desesperantes horas de soledad sin respuestas. Como sus gritos no habían logrado nada, buscó ayuda en el único aspecto de su maltratada vida del que estaba orgulloso: su enorme inteligencia, pero sobre todo, su asombrosa capacidad de memoria. Gracias a ella podía retener toda la información que a través de sus ojos y sus oídos había conseguido.

Todo lo importante que sus infantes orejas habían procesado venía de una sola persona: la directora del orfanato. Más que una madre para el, ella fue quien lo encontró en aquél cubo de basura y quién cuidó de el hasta aquel día.

Mientras Leian guardaba sigilosamente el libro nuevamente en el bolso del hombre, alguien lo sorprende.
Directora
- Te vi leyéndolo. Quiero que sepas que lo tenía escondido para protegerte. Todo lo que hago es por tu bien y el de todos, no quiero que me tengas miedo.

El chico se queda callado, observando como las palabras parecían salir de la boca de la mujer sin que ella las sacara. Y siguió escuchando.


Directora
- Sabía que ibas a estar ahí. No fue casualidad, no te encontré en el cubo, fui a buscarte. ¿Lo leíste todo? Que vas a leer, apenas sabes leer, no debió darte tiempo a leer mas de una página. Me hubiese encantado poder llegar a ese momento que todos esperamos, pero no va a poder ser hijo.


En ese momento, la mujer quebró. El terremoto reciente había bajado sus defensas al punto de perder la fe en su propio futuro. Pero ese llanto mostraba mucho más que tristeza. Expresaba una aceptación extraña que parecía un disfraz de esperanza.


Directora
Leian, quiero que escuches con mucha atención lo que te voy a decir. Ojala pudiera explicarte todo esto pero me es imposible. Hay una cosa que tienes que saber que te ayudara a llegar al gran momento por ti solo, sin ayuda. Tienes que encontrar a Nairy y darle esta nota cuando la veas. Ni bien se la des, desaparece. Cuando la reciba, será el gran comienzo.


Tomo el papel, el cual ponía: "Tus ojos salvaran al mundo"


Mientras Leian seguía encerrado, Nairy todavía respiraba la presencia de ese joven muchacho que acababa de visitarla. Leer ese papel que le había entregado le dio a sus ojos un brillo que solo había tenido el día de su nacimiento y trajo a su memoria a esa mujer que se había convertido en su única amiga dentro del orfanato.


Entre las dos habían encontrado una forma de solucionar sus problemas de comunicación hablando a través de un papel.


Directora
-No dejo de asombrarme de tus ojos Nairy, esos ojos salvarán al mundo.


Nairy
- ¿Usted conocía a mis padres?


Directora
- (una leve sonrisa se le dibuja despacio) No, no los conocía. ¿Por qué lo preguntas?


Nairy
Tengo muy pocos recuerdos de ellos.


Directora
Seguro que te querían un montón.


Nairy
¿Tu crees? Entonces, ¿por qué no los extraño?


Directora
Eres muy pequeña, nunca se sabe como pueden afectar las cosas a un niño.


Repentinamente Nairy comenzó a hablar con sus labios, lo que sorprendió felizmente a la directora, felicidad que se transformaría verticalmente por las cuatro primeras palabras que soltó.


Nairy
Vi a mi hermano. Me dijo que yo pertenecía a un antigua familia, que soy una princesa.


Directora
(temblándole la voz) ¿Que estas diciendo, cuando fue eso?


Nairy
Ayer a la noche. Pero si te lo conté, ayer, cuando la niña morena se iba a tirar de la ventana.


La directora sabía que ella no había estado en esa conversación. Peor aún, sabía que hacía dos noches que Nairy había dormido sola en la habitación, ya que sus compañeras habían ido a visitar a su familia. Pero la seguridad de la niña le confirmó el mayor de sus temores, el que al principio solo era sospecha con el extraño suicidio del portero: la estrategia del mal había comenzado.

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