Vamos a retirarnos un momento del mundo Lost para volver al genero del cine, al que había abandonado abrúptamente tras meterme en el agujero negro de las series yankees.
Shutter Island, conocida en mi país como "La isla siniestra" me hizo sentir que valió la pena pasar por cerca de 6 películas horribles en mi reencuentro con la pantalla grande para terminar en esta (aunque repetida) genialidad psicológica, apoyada por los mejores intérpretes que se puedan elegir.
Scorsese nos mostró que el recurso del flashback puede seguir emocionando, sobre todo si es secundado por un efecto de sonido estremecedor, de esos que endulzan el suspenso. El guión es revelador, lleno de definiciones y acciones psicológicas que estoy seguro gustará a cualquier experto en el tema. Y las actuaciones...
¿Donde están ahora, los que en sus principios llamaban a Leonardo Di Caprio "nada mas que una cara bonita de Hollywood"? El crecimiento de este actor es notable, agradezco al destino haberme dado la posibilidad de conocer su actuación desde poco después de su nacimiento. Verlo pasar por papeles con destino a adolescente efusiva en "Romeo y Julieta" o "Titanic" para terminar en lo que es hoy este pedazo de actor, líder de la nueva generación, es sumamente reconfortante. Cuando uno ya estaba pensando ¿qué va a pasar cuando se mueran Bruce Willis, Stallone, D.Hofman, etc?, Di Caprio nos deslumbra con papeles sumamente complejos. Y no me creo con el derecho a calificar actuaciones como las de Ben Kingsley y Max Von Sydow, sería una falta de respeto cualquier calificativo por mas grande que lo intente describir.
Para ya meterme de lleno en la historia, Shutter Island salva del fuego un género que estaba empezando a morir y a matar (de aburrimiento) por la carencia de imaginación en los finales: el thriler psicológico. Deja una frase final que no solo te va a cambiar la percepción de las dos horas que acabas de pasa, sino que te va a plantear una discusión moral interta que pocas veces habrás tenido.
ATENCIÓN, A PARTIR DE AHORA, TODO SPOILERS
Si no viste la película, te recomiendo no seguir.
Hay que ver un par de veces el final, y releer algunas conversaciones importantísimas para poder captar en su totalidad el significado de esa ultima declaración. A medida que se iba desenlazando la historia, nuestra cabeza terminaba de digerir lo que era el típico final del thriller psicológico contemporáneo: el protagonista estaba loco, y todo lo que habíamos visto había sido irreal, ninguna otra cosa mas que la evolución interna en su tratamiento (cualquier semejanza con "Identidad" es... ¿pura coincidencia?). Al menos en mi cabeza se repetía una y otra vez la frase "esto ya lo vi, esto ya lo vi". Pero si uno recalca en el nombre del director, se ve mas que obligado a encontrarle más. Uno sabe que no mancharía su reputación de esta manera... No podes quedarte dormido en los laureles, ni mucho menos en los insultos hasta no ver la ultima escena ni escuchar la última frase.
"Este lugar te da mucho para pensar... ¿Que es mejor, vivir como un monstruo, o morir como un buen hombre?
Al terminar de entender esa frase, terminé de quedar a disgusto con el final. Ojo, esto no quita que la película haya sido muy buena. Gocé de la calidad de dirección de Scorsese y actuación de monstruos como Ben Kingsley y Max Von Sydow. Sin olvidar la notable pasión de Di Caprio por interpretar papeles complejos y el imparable crecimiento de Mark Ruffalo.
El final no me gustó no solo porque haya sido altamente polémico, sino porque se inclinó por la mas cruda de las opciones. La disyuntiva planteada le instaló al protagonista dos rutas posibles: seguir internado y luchando contra la violencia que persigue sus trágicos recuerdos (vivir como un monstruo) o morir alejado de toda emoción violenta, aunque en un estado casi zombie (lobotomizarse). Para mal y desacuerdo de muchos (me incluyo) el protagonista se quedó con la segunda. Prefirió fingir haber caído nuevamente en su enfermedad, aún sabiendo que "este era el fin" (como le dijo su esposa fantasma un par de veces) gracias la confesión del propio director del hospital. El personaje interpretado por Ben Kingsley es monumental. Contribuyó con suficiencia a creer junto con el protagonista que era el malo de la historia, y terminar siendo todo lo contrario. La lobotomía era increíblemente legal en los tiempos en los que se desarrolla la trama (el español Antonio Egas Moniz, su descubridor, fue premiado con el Nobel por ello) y este hombre pertenecía a un grupo de nuevos psicólogos que intentaban a toda costa evitar por todos los medios este macabro método, basando la recuperación del paciente en complejos juegos psicológicos como el que vimos en toda la película.
Si de todas formas esta película no levantó revuelo, es porque en todo momento se encargó de dejar bien en claro las consecuencias, dándole al receptor toda la información necesaria para sacar sus conclusiones y formar su propia opinión. En este sentido Shutter Island se puede comparar con la obra maestra de Amenábar Mar adentro, que plantea el eterno debate sobre la eutanasia.
Como dije antes, que no me haya gustado el final no le quita a Shutter Island su Etiqueta Azul.

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