Voy a contar mi experiencia personal, con la intención de dejar un mensaje directo a toda la gente de River Plate, el club de mis amores que hoy está inmerso en un pozo ciego.
El fuego, desde el punto de vista metafórico de mi blog puede entenderse como una forma de pasión y sentimiento. Es como encerrar al dolor y a la felicidad en una sola palabra.
En los últimos tiempos vengo sufriendo cantidad de tristezas de todo tipo: estar lejos de mucha gente que quiero y de mi ciudad, perdida de seres muy queridos, desamores y golpes sentimentales producto de mi cerradez y mis errores absurdos que no sirve mas explicar. Continuos golpes al corazón ligados al club de fútbol que amo, que exceden toda lógica y hacen aún más inexplicable el significado de un sentimiento.
Todo en la vida son procesos. Ante la adversidad interminable suele ser recurrente quedarse tirado y exigirle explicaciones a los 4 vientos, suplicar piedad, mendigar empujones, pedirle a algún par de manos imaginarias que te levanten las piernas. Ese no es el camino.
Es importante entender que cada uno es un mundo distinto cuyas leyes están ligadas completamente a nuestros pensamientos. Cada uno es lo que piensa. Lo que existe y lo que no, depende solo de la mente que le de forma. Así como no existe el ruido si no hay quien lo escuche, no existe el pasado si no hay quien lo recuerde. La vida es un eterno presente en el que el pasado debe usarse para aprender y el futuro para proyectar.
Viví muchos años en la inoperancia, encerrado en una especie de submundo con techo transparente, escondido de todos pero mirándolos a todos. Dí cada paso abrumado por el miedo al fracaso, intentando conquistar objetivos desde donde el objetivo no me ve, enamorándome de todo sin mostrarle al mundo mi existencia. Vivía el presente estancado en el pasado, mas suplicando que proyectando un futuro. De más está decir que me equivoqué.
Para resistir el fuego del sol hay que conocerlo. La persona mas feliz no es la que nunca sufrió, sino la que aprendió a convivir con las adversidades. La que cree en el futuro. La que aprende a no buscar explicaciones ni mendigar empujones. La que entiende que su vida es su mundo y que sus pensamientos son el imán de sus resultados.
A partir de esta vivencia personal, me gustaría dejarle un mensaje a la gente que hoy maneja el fútbol de River, desde Almeyda hasta pasando por Passarella y los futbolistas, pero también y sobre todo, a nuestros hinchas:
Jugadores, cuerpo técnico: primero que nada quiero que entiendan que mi manera de expresarme siempre es metafórica. Esto es fútbol, un deporte para nosotros los hinchas, un trabajo para ustedes. Una circunstancia mas de la vida con resultados, consecuencias y soluciones pero nunca determinante. Aún así no pueden esquivar el hecho de que representan a una institución que encierra una identidad enorme que se refleja en la pasión inexplicable de muchísima gente que la sigue, y siente todas y cada una de las acciones que hoy están en sus manos. Me gustaría que se imaginen en la piel de un médico que se enfrenta a un paciente terminal. Cada partido, una operación a puertas abiertas. Nosotros, la familia expectante del resultado. Ahora que se metieron en la situación, sabrán entender que nadie mas que nosotros quiere que sus resultados sean los mejores.
Cuando uno no para de caer, levantarse empieza a quedar en uno mismo. Nadie mas existe. La solución no está en vivir cada partido pensando en la fatalidad del peor desenlace. Las adversidades no se afrontan cuidándose para el futuro, no se guarda para mañana lo que se puede disfrutar hoy. No se priven de disfrutar al máximo el momento por miedo a no estar en el siguiente. Crean en ustedes. No esperen el empujón externo, ni la mística (también conocida como suerte), eso es lo que necesita el que carece de posibilidades naturales. Y River siempre generó sus posibilidades. River no tiene mística, nunca la necesitó. River tiene un alma propia que lo llenó de gloria durante toda una historia.
Cuando uno no para de caer, levantarse empieza a quedar en uno mismo. Nadie mas existe. La solución no está en vivir cada partido pensando en la fatalidad del peor desenlace. Las adversidades no se afrontan cuidándose para el futuro, no se guarda para mañana lo que se puede disfrutar hoy. No se priven de disfrutar al máximo el momento por miedo a no estar en el siguiente. Crean en ustedes. No esperen el empujón externo, ni la mística (también conocida como suerte), eso es lo que necesita el que carece de posibilidades naturales. Y River siempre generó sus posibilidades. River no tiene mística, nunca la necesitó. River tiene un alma propia que lo llenó de gloria durante toda una historia.
Hinchas: Es entendible la presión y la dificultad de la situación. Son años y años de golpes recibidos, derrotas inexplicables, daños económicos, materiales y sentimentales y tantos otros golpes los que viene sufriendo nuestro club. Esta de sobra seguir repitiendo a los demás las razones por las que somos mas grandes, nuestra grandeza es indiscutible por nadie que no la envidie. Hablando no se consigue nada. Confiar, alentar. Vivimos 100 años gozando, llevamos varios sufriendo, pero jamas debemos olvidarnos de lo que somos. Y no necesitamos decírselo a nadie, su felicidad en este momento lo refleja todo. Tienen que entender que en el peor momento, nadie mas existe.
Jugadores, técnicos, dirigentes, hinchas... River en una sola palabra, les dejo como fin de este mensaje una frase de una famosa canción de Metállica:
"Confiando siempre en quienes somos, nada mas importa"
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